domingo, agosto 07, 2011

La Despedida


 











Hoy quiero hablar de la muerte, si ya se que es una palabra que nos asusta, porque no podemos manejarla, pero desde muy chicos sabemos que la muerte es parte de nuestra humanidad. Alguien me dijo alguna vez que a la muerte hay que verla como una buena compañera de ruta, no hay que tenerla ni muy cerca ni muy lejos. Hoy que me toca estar enferma de cáncer veo que la distancia óptima entre la vida y la muerte es ver en ella la posibilidad de vivir y en el vivir generar valor a la vida. Muchas veces la muerte nos sorprende otras tantas nos permite ir saldando las cuentas en lo que hace a lo afectivo. Es por eso que desde este blog quiero saldar esas cuentas y decir Gracias y perdón, Gracias a todos los que me ayudaron, acompañaron y me brindaron su afecto a lo largo de mis 40 años y Perdón a todos aquellos que se sintieron ofendidos por mi, pero por sobre todo quiero decirles a mi familia, amigos, compañeros que los amo, a mi manera pero los amo. Saben es muy difícil estar preparado para la muerte propia o de los seres que amamos. Justamente la aceptación llega a través de una vida plena, de una vida vivida sin miedos, con amor. Cuando uno muere no es el protagonista, los protagonistas son los que quedan, porque toda vida tiene un sentido y toda muerte también, y el encuentro de ese sentido es tarea de los que quedan, esta en cada uno de nosotros descubrir o crear ese sentido, sin que el miedo exagerado nos lleve a un callejón sin salida. Lo bueno de la vida, es que nos enseña a no pelearnos con la muerte ya que ambas son amigas, aunque esto nos cueste entenderlo. Entonces debemos confiar y hacer lo que podemos en el "más acá" sin preocuparnos tanto por "el mas Allá" que no es una amenaza, sino una promesa de paz y descanso tras una caminata larga. Si ya se algunos me dirán, que fácil  es decirlo, pero del dicho al hecho hay un largo trecho, sobre todo cuando se deja en el camino hijos (pequeños, Adolescentes). Díganmelo a mí que tengo u hijo de 14 años y lo único que hago es pensar en El, entonces no encontré mejor poema que este de Khalil Gibran que dice asi:

                                                             Tus hijos no son tus hijos,
Son hijos e hijos de la vida,
Deseosa de si misma.
No vienen a ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
No te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
Pero no tus pensamientos, pues
Ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
Pero no sus almas, porque ellas
Viven en la casa del mañana,
Que no puedes visitar,
Ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
Pero no procures hacerlos semejantes a ti,
Porque la vida no retrocede
Ni se detiene en el ayer.
Tu eres el arco del cual tus hijos,
Como flechas vivas, son lanzados.
Deja que la inclinación
En tu mano de arquero
Sea para la felicidad.


Hasta la proxima

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