miércoles, agosto 29, 2007

SE ME HABÍA OLVIDADO DE TENER GANAS


Me Había olvidado de las cosas simples de la vida como decir hola y sonreír, me había olvidado de mirar a través de las vidrieras y buscar golondrinas de verano, me había olvidado que ademas del invierno existe el verano. Me había olvidado del olor de la mañana,del chocolate y su espuma,del cielo de colores y ese empezar el día con alas y canciones, me había olvidado de pensar en un hombre que no seas vos Emilio. Pero hoy vuelvo a sentir la tentación de no olvidarme más de vivir la vida y sacarle a ella el trozo de disfrute que me pertenece, de mirar a los hombres y descubrir que tienen pasos largos una barba con sueños,que pueden inventarnos palabras como arrullos y ser una luz placentera entre los poros, de volver a encontrar esas ganas de tener ganas, de sentirme linda, querida y por que no amada. Hoy tengo ganas de tener un castillo que trepe hasta mi alma y ese violín detenido en una nota larga,vibrante, elástica, como una piel enamorada. Hoy tengo ganas de sentir el agua que corre por mi piel y dejarla que dance su humedad hasta mojarme el alma, hoy tengo ganas de sentir el olor del jabón y esa espuma dorada que me tienta a imaginar una noche estrellada.. Hoy tengo ganas de que la noche sea una cama con almidón de sueños y en ella este yo con un amor que me acompaña.

viernes, agosto 03, 2007

FRUSTRACION



Decidí escribir este post, a partir de una frase que dijo el psicólogo “LA FRUSTRACION, MUCHAS VECES ES BUENA”, me quede pensando en el significado de esa palabra Frustración: es no conseguir algo muy deseado, muy esperado por uno.
Haciendo retrospectiva, recuerdo mi primera frustración, tendría unos 7 años, era día de reyes y yo había pedido patines, pero al despertarme salte de la cama para ver mí tan deseado regalo, busque inútilmente por todos los rincones de la casa, sin encontrar nada. Al preguntarle a mi madre si ya habían llegado los reyes, ella me contesto, que tenían muchas casas por repartir y por eso mi papa fue a buscarlos, por lo cual yo seguía manteniendo la ilusión de tener mi regalo cuando mi padre llegara a casa.
Finalmente el llego, con una muñeca pelirroja a la que le faltaba una pierna, creo que mi rostro de desilusión decían todo, papa quería explicarme que por tantos pedidos que habían tenido los reyes, no habían podido comprar mi regalo y encima en el camino se le cayo a mi papa la pierna de la muñeca y el no se dio cuenta, Salí corriendo, me metí bajo la cama y llore tanto, que creo que me quede sin lagrimas, sin importarme lo que mi mama decía a cerca de las niñas que lloraban mucho, que se convertían en pájaros y se alejaban de la casa y no volvían nunca mas (kakuy), talvez en ese momento quería eso, ser un pájaro y volar, volar, volar.
Todo el tiempo me preguntaba porque los reyes no me habían dejado lo que había pedido, si yo era una buena estudiante y trataba de portarme bien (era un poco rebelde), pero suponía que eso no era un gran motivo para que no me dejaran el regalo, si yo veía que a chicos que eran “malos” ellos le dejaban lo que pedían, entonces para mi era incomprensible, intolerable. Hoy a los 36 años, creo que la frustración de mi padre, fue mayor que la mía o talvez a los dos nos dolió del mismo modo, comienzo a encontrar las respuestas, a las preguntas que yo me hacia en aquel momento ¿que había hecho mal,
para merecer ese castigo? Y no es así, si no a pesar de que yo hiciera las cosas bien (es decir que no se trata de que yo haga las cosas mal) podía frustrarme. Lo malo de frustrarse es el trance entre el dolor y la superación del mismo, por eso desde este precario razonamiento y si me queda algo de lógica en la próxima sesión, le pediré al Psicólogo que me enseñe a pasar ese trance, entre el dolor y la superación del mismo, porque seguramente vendrán muchas frustraciones y también tuve muchas otras mas que están suspendidas, a la espera de alguna palabra o objeto que me las recuerden. Le pediré también que me ayude a superar el miedo que me provoca vivir la vida, sin saber lo que me va a pasar, ese miedo de enfrentarme al vació , al abismo que implica vivir la vida, que me ayude a ser la protagonista de mis actos, no la relatora de lo que me imagino para mi vida, que me saque esa preocupación obsesiva y excesiva, por que a lo único que me conduce esto es a LA MAYOR DE LAS FRUSTRACIONES