domingo, octubre 16, 2011

La vida

Queridos Amigos:















Hay tristezas que son como el cauce de los ríos, se deslizan suaves y bajan por nuestras vidas sin detenerse ante los obstáculos, para luego desembocar en las playas de nuestra futura alegría.

Cuando notemos que nuestra mirada pierde el brillo como el atardecer, recordemos que al llegar la mañana, el sol hará que nuestro hoy sea el inicio de algo totalmente nuevo. Esperemos el mañana con la cabeza bien erguida.

Continuemos simpatizando con la vida aún cuando el sol no brille.

Todos los sinsabores que pudimos percibir en la vida, tienen como finalidad que recordemos que aún nos queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo.

Sólo se vive un día a la vez, por eso, por mucha prisa que tengamos tendremos que esperar 24 horas para ver el mañana.

¡¡Cuánto amor hay en el cielo para nosotros!!

La vida es un lujo, es el gusto de lo exquisito por mantener un pie frente al otro. Sí, la vida es un lujo; lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. 

Que nuestra sonrisa sea parecida a la de los niños cuando se saben amados, que nos demos el gusto de perfumar nuestra boca con palabras llenas del aroma de nuestro  interior, y que la paz que rodea el paternal corazón de Dios sea la que nos mantenga saturado de tranquilidad en este, nuestro único día que nos corresponde vivir hoy.
 
“Estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podremos mantener tanto en nuestro espíritu como en nuestra alma. Por eso, manifestemos nuestra viveza en todo lo que hacemos, ríamos como si fuera la última vez, soñemos como los niños y hagamos de nosotros un ser que vive para hacer feliz a los demás”